jueves, 21 de febrero de 2019

               Etapas de la historia del cine 


Cine mudo:
El cine mudo es el que no posee sonido de ninguna clase, consiste simplemente en imágenes. Desde los comienzos se buscó combinar imagen y sonido grabado, pero recién a fines de la década del 20' se generalizó el Cine Sonoro. El sistema para introducir el sonido en el cine es el Vitaphone.


El cine sonoro:
El sonido se incorporó al cine en los Estados Unidos a finales de los años 20´, desencadenando un proceso de transformación industrial que acabará extendiéndose a todas las cinematografías del mundo. Entre 1926 y 1930, se fueron resolviendo los innumerables problemas técnicos que plantea la sincronización de imagen y sonido, y también la amplificación del volumen a los niveles requeridos por las salas de grandes dimensiones. Pero aunque estas innovaciones prometían ser una inversión segura, buena parte del mundo del cine opinaba de que en que el cine sonoro era un completo disparate sin futuro.






Cine en blanco y negro:
El uso del blanco y negro en el cine es una práctica que se remonta, evidentemente, a los inicios del cine, cuando su uso era inevitable ya que no disponían de la tecnología que tenemos actualmente. En nuestros días, el blanco y negro puede parecer algo anacrónico y más en la era de la imagen y la tecnología en la que vivimos, pero muchos cineastas optan por utilizar el blanco y negro en sus películas.


Resultado de imagen de cine en blanco y negro




Cine en color:
El primer largometraje rodado en Technicolor fue La feria de la vanidad (1935) de Rouben Mamoulian. La aparición del Technicolor como procedimiento más frecuentemente utilizado para la realización de películas en color se remonta a 1932, año en que se introdujo el sistema tricromático.



Cine europeo:

Esta panorámica histórica sobre el cine en Europa constituye un estudio pionero acerca de ese fenómeno fílmico, que arranca con el nacimiento mismo del cinematógrafo.
Dirigido a estudiantes universitarios y aficionados, este manual ofrece una clara introducción sobre cada período de la historia del cine en Europa -mudo (1895-1930), sonoro (1931-1958) y contemporáneo (1959-2000)-, haciendo hincapié en los principales  cineastas y reseñando sus películas más importantes.
Casi 90 fotografías, amplias bibliografías y cronologías, además de 400 fichas técnico-artísticas con valoraciones críticas, completan este libro.


Cine español:
A finales del siglo XIX el panorama en España no era muy favorecedor: había perdido todas sus colonias en América y Asia, sus exportaciones eran escasas, su nivel de alfabetismo rondaba el alrededor del 50% y su tasa de natalidad era menor comparada con otros países vecinos. A pesar de lo anterior, el nacimiento del cine en el país fue similar al de otros lugares del continente europeo.




El cine en la actualidad:
Dos circunstancias ajenas al cine lo harán cambiar de rumbo. Por un lado, a partir de los años cincuenta, la televisión comenzó a implantarse masivamente en los hogares. La posibilidad de ver películas en casa, más aún con la popularización del vídeo y últimamente del DVD, han convertido al cine en un espectáculo doméstico. Por otro lado, el derrumbe del bloque soviético dejó a los Estados Unidos como la única potencia a nivel mundial, lo que le ha permitido expandir libremente sus modelos y empresas sin competencia posible.
Sólo en los años ochenta, cerraron en España cientos de salas. Afortunadamente, a partir de los años noventa se produjo una recuperación.
El cine comercial tuvo que luchar por atraer al público y lo hizo buscando más espectáculo. Las grandes superproducciones y los musicales habían desaparecido debido al aumento de costes y riesgos, y en su lugar surgió el cine-espectáculo de acción. La llegada de los efectos digitales brindó nuevas posibilidades en tal sentido.
El esfuerzo económico que supone hacer cine hoy en día, junto al control por parte de Estados Unidos de los canales de distribución, han supuesto el fin de muchas cinematografías nacionales. También éstas tuvieron su parte de culpa, por vivir muchas veces de espaldas al público, desdeñando sus gustos.








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